domingo, 15 de julio de 2012

Adiós...


Se levantó de la banca y comenzó a caminar, hace meses no sabía nada de ella, la extrañaba, había días en los que podía escucharla sonreír, y una sonrisa de dibujaba en su rostro cuando recordaba sus malos chistes o sus pataletas de niña pequeña, sintió un leve escalofrío, es ella, pensó, volteó la mirada y a unos metros, acariciando a un cachorro, se encontraba una muchacha que, aunque sonreía, se veía triste.
El joven comenzó a caminar en dirección a la chica - ¿qué le digo? ¿estará bien que me acerque? – se preguntaba susurrando, hasta que se detuvo, estaba a menos de un metro de ella, la muchacha no se había dado cuenta, estaba concentrada en aquel cachorro.
- Hola – dijo en voz baja Javier, el cachorro se abalanzó a sus pies, pero ella seguía en cuclillas dándole la espalda – hola – repitió, esta vez alzando la voz.
- Te escuché, no estoy sorda – Anne se levantó y volteó mirando al cachorro a los pies de Javier, alzó la vista – hola – dijo fríamente.
- ¿Cómo estás? - ¿dónde está su sonrisa? pensó el joven.
 - Bien, gracias – la muchacha tomó al cachorro – hora de irse Ponto – dio media vuelta y comenzó a caminar – por favor que no me siga – susurró cerrando los ojos.
- No puedo dejar que se vaya, pensó Javier, pero el rostro triste de la muchacha lo detuvo, su saludo frío y su respuesta cortante – no puede ser realmente ella – dijo y comenzó a caminar detrás de ella – ¿cómo está tu familia? – preguntó para romper el hielo.
- Todos muy bien, gracias por preguntar - ¿por qué tenías que seguirme? Vete no te quiero cerca.
- ¿Y ese cachorro? ¿Hace cuánto lo tienes?
- Hace unos días.
- Ah, es muy lindo – sonrió Javier, necesitaba sacarle una sonrisa, necesitaba saber que seguía siendo la misma.
- Gracias – la muchacha mantenía la vista al frente, en ningún momento lo miró, date cuenta que no quiero que estés aquí, todavía duele.
- Quizás no debería preguntar, pero…
- Entonces no preguntes – lo interrumpió antes de que terminara, lo conocía bastante como para saber lo que él diría y realmente ella no quería escuchar.
- Pero ni siquiera sabes lo que te quiero preguntar – comenzaba a molestarle la reacción de la muchacha.
- No, pero tampoco quiero saber – volteó y quedó en frente de él, se había preparado para decir esto muchas veces – déjame sola – por favor no te vayas – no quiero escucharte – háblame – no quiero verte – no te muevas – no quiero saber nada más de ti, no te quiero – te amo.
El joven quedó impactado, jamás pensó escuchar eso, menos aún viniendo de ella, respiró – está bien, perdón, pensé que podíamos hablar un poco, lo siento – dio media vuelta y comenzó a caminar en dirección opuesta a ella, sintió un nudo en la garganta, jamás pensó que después de meses sin verla querría estar con ella, jamás pensó que la extrañaría tanto, sin darse una lágrima rodó por su mejilla, se detuvo, quiso mirar atrás, pero ella ya no era la misma y era el responsable de eso, respiró y siguió caminando – adiós Anne – susurro – te amo.


Si tan sólo hubieses venido hace unas semanas...
Liizz~

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