No le importaba quedarse allí mirándolo, cada vez que él preguntó si ella entendía algo, se limitó a decir "si, entiendo"... cuando en realidad no sabía siquiera que estaba haciendo allí, cuando debería estar en el Centro Comercial con sus amigas, pero en lugar de eso estaba en la biblioteca de su universidad sentada frente al hombre más guapo que había visto en su vida (como todos los que ya había visto), pensando si él pensaría lo mismo de ella, estaba observándolo, cuando él se encargó de sacarla de la fantasía que estaba viviendo.
- Entiendes, es simple, debes trazar una curva para poder unir los resultados, no es tan complicado como parece.
Si me lo explicas de esa manera, con esos labios, esa mirada, esa sonrisa, claro que entiendo cualquier cosa que me puedas decir, Sí, entiendo - miraba sus ojos, su cabello, su sonrisa... a él.
- Bueno, creo que tengo que irme, debo ir al colegio a dar clases, espero que hayas entendido y que puedas dar el examen sin ningún problema.
No... quédate - Muchas gracias, que te vaya bien - no quiero que te vayas.
No quería que él se marchara, pero su orgullo no se lo permitió, no estaba acostumbrada a rogar, los chicos eran quienes le rogaban parte de su tiempo a ella, ella no sabía cómo decirle a alguien algo como eso.
Lo miró marcharse, quiso que él mirara atrás, quiso correr y decirle que no había entendido nada, que se quedara explicándole todo de nuevo, pero se detuvo, mientras ordenaba sus cosas para regresar a casa se encontró pensando cuándo lo vería de nuevo, o tal vez no lo vería... tomó sus cosas y se fue a casa con una sonrisa en el rostro.
Sin darse cuenta se había enamorado nuevamente...

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